Cuentan los ancianos que hace 300 años existió un general cuyo nombre se guarda en los registros secretos de la nación. Él era un maestro tirador de élite con el arco que había sido comandante en la frontera norte, invadió su primer reino a los 17 años, a los 19 ya había invadido 4 y a los 30 era dueño prácticamente de todo Asia.
Era un general de lo que actualmente se conoce como Japon por lo que su estirpe subió a la cima por completo volviendo a los demás reinos de los distintos sitios sus esclavos, incluyendo a los hijos de los reyes a quienes eliminó gracias a todo el poder que ejercía como líder y el gran estratega que era.
Estableció su propio reino en toda Asia, creando nuevas doctrinas religiosas, nuevos impuestos y reglas para reorganizar el estado y la sociedad, y para infundir una disciplina nueva a la vida intelectual de ese siglo.
Las personas que estaban bajo su mando estaban organizando una revolución a sus espaldas, sin embargo, para desgracia de estos individuos, él se entero.
Siendo tan inteligente, logró poner a la raza coreana de su lado, pero aun por debajo de los japoneses y cuando trataron de derrocarlo una lucha embravecida surgió dejando prácticamente eliminadas a las demás razas, de tal modo que los chinos, taiwaneses, tailandeses, etc., prácticamente quedaron en el olvido.
El general por primera vez en su vida lloró, sus dos hijos habían perdido la vida al igual que su esposa, dejando a sus dos pequeños nietos de 3 y 4 años respectivamente huérfanos por la guerra. 20 años más tarde y parecía que su imperio jamás se iba a terminar.
Sin embargo, todo cambia, las armas, los modos de trasladarse… las mentes.
El general no estaba de acuerdo con el avance tecnológico pues esto era un peligro para su fuerza militar en el futuro. La monarquía que imponía era absoluta y esto comenzó a hartar a los distintos funcionarios que le ayudaban a manejar el trono por lo cual decidieron matarle dejando como herederos a sus nietos.
Todo era perfecto. Los funcionarios dominaban a los engreídos jóvenes haciéndoles pensar que lo que ellos querían era en realidad su deseo. Nuevamente reorganizaron a la sociedad. En manos de la élite de la nueva dinastía, las teorías que tenían los nuevos filósofos sobre el estado y la sociedad proporcionaron la base ideológica para llevar a cabo extensas reformas. La ética y los valores confucianos llegaron a dominar la estructura y la conducta social durante siglos posteriores. Tuvo un prometedor comienzo, sin embargo, pronto comenzó a haber hambruna y gente muerta en la calle debido a enfermedades que todos alegaban surgieron por el derrocamiento de su rey.
El pensamiento no es tan fácil de cambiar, sobre todo cuando son varias las generaciones que tienen la misma doctrina y esto lo aprendieron a la mala los nietos del general. Debajo de todo aquello, una fuerza crecía. Los pequeños reinos desaparecidos aun no habían muerto y comenzaron a resurgir creando polémica entre las mentes de todos los que se suponía les mandaban.
El imperio creado por el general prácticamente quedó devastado. Pero Japón, aun era demasiado fuerte no se rindió y les dominó de nuevo.
Las familias coreanas que ayudaron dos veces al imperio japonés, fueron, ascendidos de rango, sin embargo un gran número de coreanos que trataron de ayudar a la fuerza rebelde fueron obligados a ir a trabajar a Japón en lo más bajo que se pudo encontrar para ellos.
Aun, en esta época sabemos que en un rincón alejado de las autoridades un grupo de rebeldes juró mantener la promesa de derrocar a aquel gran imperio… que sólo había causado daños y muertes a pesar de ser parte de sus entrañas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario